La entrevista
laboral

Es una instancia del proceso de selección, donde lo que se busca es conocerte.
Anda tranquilo y predispuesto a responder sobre vos.

Una cuestión matemática. Actitudes que suman. Actitudes que restan.

Parte de la impresión que el entrevistador se lleve de vos tiene que ver con tus actitudes. Y por eso recordá que el cuerpo habla. Estar muy rígido en la silla puede señalar que no estás cómodo o que estás nervioso. Por el contrario, estar despatarrado puede entenderse como falta de respeto o desgano. Los brazos cruzados denotan distancia con el otro y mirar para otro lado puede mostrar desinterés; mirar para abajo, vergüenza.

Además, no hagas gestos excesivos con las manos ni refuerces tus dichos guiñando un ojo o dando una palmada en el brazo de tu entrevistador. La manera en que hables también será tenida en cuenta. Por eso, si no estás acostumbrado a usar palabras sofisticadas, no es bueno empezar a hacerlo ahora. Hablá de manera simple y clara. No recurras a expresiones del lunfardo, malas palabras o muletillas muy informales ("nada", "chan", etc.).