¿Por dónde
empiezo?

Lo primero que tenés que saber es que buscar trabajo es todo un trabajo.
Por eso, conviene organizarse. Seguir estos pasos puede ayudarte.

1. Reflexioná

Antes de decidir dónde buscar trabajo, es importante pensar para qué buscamos empleo. Es decir, definir tus objetivos y expectativas laborales. Tomarse un tiempo para pensar antes de empezar la búsqueda laboral es un buen primer paso. Algunas de las preguntas (pero hay muchas más) que podés hacerte son:

  • ¿A qué actividad me quiero dedicar? ¿Cómo es el trabajo y el ritmo de trabajo en esa actividad?
  • ¿Para qué busco trabajo? ¿Por el sueldo? ¿Para aprender?
  • ¿Me gustaría trabajar en cualquier tipo de empresa u organización? ¿Puedo hacer frente a las presiones?
  • ¿Me gusta trabajar solo o en grupo? ¿Me gustan las tareas manuales? ¿Prefiero tener una rutina?
  • ¿Necesito trabajar además de estudiar? ¿Cuántas horas quiero trabajar?
  • ¿Quiero trabajar en una estructura grande o pequeña?

4. Identificá limitaciones

A veces hay situaciones que te limitan: horarios de la facultad, cuidar hijos, hacerte cargo de la casa o incluso las distancias que tenés que recorrer.
Es bueno considerar estas limitaciones desde el principio, para no perder tiempo en búsquedas que, por más que se concreten, no son compatibles con tu vida diaria.

7. Buscá avisos y presentá tu CV

Podés encontrar avisos en los portales de empleo. También cargar tu CV en las páginas Web de las empresas donde te interesa trabajar. Buscá en redes sociales y en las Bolsas de Empleo. También podés hacer una presentación espontánea (mandar tu CV) donde te interese que te contraten. Y lo más importante: estar atento y contarle a todo el mundo que estás buscando trabajo. Nunca se sabe dónde puede aparecer la oportunidad.

2. Analizá los distintos
tipos de trabajo

Trabajo en relación de dependencia

Trabajás para un empleador (empresa, organización estatal, ONG, negocio, etc.), que puede contratarte a través de diversas modalidades:

Contrato a plazo fijo.
Es por un período de tiempo limitado, porque la tarea que vas a realizar es requerida solo por ese período.
Contrato por plazo indeterminado.
Mientras vos y el empleador estén conformes y no haya cambios que afecten la tarea que realizás, el empleo se mantiene. Los tres primeros meses se consideran como “periodo de prueba” y el empleador puede terminar la relación laboral si no está conforme.
Pasantía laboral.
Es la contratación de jóvenes estudiantes que buscan aprender un tema vinculado a la tarea que realizarán en ese empleo. La duración mínima es de 2 meses y la máxima de un año, con una carga horaria semanal de hasta 20 horas. Cumplido el plazo máximo establecido, la pasantía puede renovarse por hasta 6 meses adicionales.
Trabajo temporario.
Te contrata una agencia de personal eventual. Cuando un empleador tiene una necesidad por un tiempo determinado contrata a este tipo de agencias que se ocupan de asignar la persona adecuada para esa tarea. Finalizada la necesidad del cliente, la agencia intentará encontrarte otro empleo acorde a tu perfil y expectativas.

Trabajo autónomo

En el autoempleo no hay un empleador. Vos organizás tu actividad/negocio y te hacés cargo del riesgo económico. Podés ser un profesional independiente (contador, masajista) que vende sus servicios a otros. O un “emprendedor”: vendés un servicio o producto por tu cuenta, o que requiere el trabajo de más personas.

Trabajo voluntario

No recibís un sueldo a cambio. Lo hacés para colaborar con una buena causa o para tener una experiencia de trabajo que te permite aprender.

5. Hacé una lista

En función de esto, identificá cuáles son los puestos de trabajo y lugares a los que podés/querés aplicar y hacé una lista. También es importante que conozcas cuál y cómo es el mercado laboral de lo que te interesa.

3. Definí tu perfil laboral

Ya descubriste muchas cosas en el paso 1. Ahora profundizá el proceso de autoconocimiento y definí tu perfil.

Para ello identificá tus fortalezas y debilidades:
¿para qué soy bueno y para qué no? ¿Qué actividades me resultan fáciles y cuáles me cuestan más? ¿Qué sé hacer? ¿Qué estoy estudiando? ¿Cuál es mi experiencia? ¿Qué atractivo puedo tener para un empleador?

6. Armá tu CV

El currículum vitae (CV) tiene por objeto despertar el interés de quien lo lee y esto a veces toma sólo 30 segundos. Por eso, vale la pena tomarse el tiempo necesario para transmitir la información clave de nuestro perfil en un golpe de vista.

8. Usá la red de contactos

Todos creen que un contacto es aquel que puede hacerte un favor, “un gancho”, lo que implica que tiene que ser alguien de mucha confianza y cercanía y además, con poder suficiente para hacer esto. Pero no, un contacto es simplemente alguien que puede darte información que te sirva en la búsqueda. Pensá en tus amigos, amigos de amigos, familiares, compañeros del colegio y de la facultad, de algún curso, del club, de tu actual trabajo, etc. Identificá qué información podés pedirles y cómo hacerlo y a llamarlos.